La entrada de hoy va dedicada a todos esos AMIGOS que forman parte de nuestras vidas. En especial de mi vida. (Pero para leerla, háganlo escuchando esta canción)
Porque todos tenemos esos amigos que son nuestra debilidad, por los que daríamos la vida si hiciese falta, por los que haríamos lo que fuese por verlos bien, a los que nos pasaríamos la vida dándole las gracias por todo lo que hacen por nosotros y con los que podríamos decir que llevamos media vida.
También tenemos a esos otros que son como nuestras mitades casi perfectas, que llegan y te hacen dudar de como has podido estar viviendo tanto tiempo sin ellos a pesar de tenerlos tan cerca siempre... Son esos mismos que comparten gustos de casi todos los tipos, desde musicales, hasta románticos, pasando por el carácter.
Como no, también tenemos a los que en un principio eran parte indispensable de nuestro día a día, pero que por cosas del destino la relación cambia, aunque siempre, pase lo que pase, sabes que estarán ahí en las buenas, en las malas y en las peores, y siempre quedan los recuerdos, las risas y las confidencias al volver a verlos.
No podemos olvidarnos de esos otros que llegan un poco más tarde, que conoces porque comienzas la relación con alguien, o bien, porque te lo presentan terceras personas. Son esos mismos que acaban siendo de los mejores, por los que sientes un cariño inmenso y que sabes que vas a poder hablar con ellos de los que sea, porque son de confianza.
Están también esas personitas que conocemos ya en la universidad y que ya no comparten sólo afinidades o la carrera que estudias, sino hasta la elección de las amistades. Son esas que no sólo van a acompañarnos durante nuestra etapa de estudiantes universitarios, sino también fuera de la uni y que, sin duda, vamos a poder contar con ellas para todo, para reír, llorar, quejarnos por los miles de trabajos o, criticar... Porque sí, señores, en la uni también se critica y mucho jajajajaja.
También tenemos a esas parejas que consiguen ser un poquito de todo, desde los que nos sacan de quisio a veces, hasta los que nos sacan de lo más hondo para hacernos ver que la vida sigue y que hay cosas muy bonitas ahí afuera. Esa persona que nos complementa y llena en todos los sentidos: amoroso, amistoso, confidente, compañero.... Todo.
No sólo están esas personas que son sangre de tu sangre, pero que sabes que sí hay algún problema van a estar ahí en lo que sea y para lo que sea. Que han compartido contigo más que nadie en el mundo y con las que has compartido, rabietas, tardes de misa por obligación, "castigos", golpes, cenas de Navidad, reuniones familiares, tardes de puro aburrimiento.... Y mil cosas más, porque no habría papel tan grande para escribirlo todo.
Luego están esos amigos con los que pasas veranos, semanas en el sur, acampadas, salidas, cenas, reuniones... con los que compartes no sólo la comida, las toallas o las camas, sino las risas, la convivencia, los buenos momentos, las bromas, alguna que otra confidencia y vivencia, consejos... Son esos momentos que no olvidas nunca, porque consiguen que el verano sea mejor y más inolvidable.
Finalmente, y como no, como olvidar a esos amigos locos, pirados de la cabeza y que te sacan una sonrisa siempre que lo necesitas, que llegan y te alegran el día con sólo verlos y saber que van a estar ahí durante todo el día o durante toda la vida. Esos mismos que van a llegar y te van a dar un abrazo siempre que te vean flaquear, esos que van a cargarse al primer o a la primera "gilipollas" que te haga daño. Esos que forman parte de todos y cada uno de los grupos de arriba, pero que solemos olvidar. Esos que parte esencial de nuestras vidas y que, probablemente, nosotros no seríamos los mismos si ellos no se hubieran cruzado en nuestros caminos para guiarnos...
Esta entrada es para darle las gracias a todos esos amigos que forman parte de mi Ohana, de mi vida y de mi camino. Darles las gracias por estar ahí, por no abandonarme cuando otros lo han hecho y por no dejarme en la estocada sola; por darme fuerzas cuando las necesito para continuar, por hacerme sonreír y ver la vida de otra manera y por enseñarme a valorarlos a todos y cada uno de ellos tal y como son, porque todos valen su precio en oro individualmente, pero conjuntamente consiguen hacerme la persona más rica y afortunada del mundo.
Gracias, gracias y mil gracias por hacer de mi vida una vida feliz y llena de recuerdos y alegrías. Son los mejores, y no podía haber pedido unos amigos más increíbles que ustedes, porque no existen.
Para acabar, decirles a todos y cada uno de ustedes, que no desaprovechen nunca un segundo de estar con los amigos, de pasarlo bien, de pasar tiempo juntos... Porque no hay nada más valioso que una buena amistad, que unos buenos momentos y recuerdos que recordar toda la vida. Valoremos a los amigos, digamosles que los queremos sin miedo y hagamosles ver que son importantes para el mundo. Y, obviamente, que no dejen nunca de soñar y ser felices.

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